Marco, al terminar la llamada, regresó a lo que estaba haciendo, el hombre mostraba una mirada llena de ira y todo aquel rastro de conciencia se había perdido. La sola idea de perder a su hijo, como en el pasado, le helaba la sangre, por lo que haría lo que debiera para tenerlo de regreso.
— Marco, ¡My friend! ¿Cuánto tiempo sin vernos? — Dijo un hombre con voz gruesa y tosca.
— Amigo, ojalá te hubiera vuelto a ver en otras circunstancias… — Respondió Marco con voz tensa.
— ¡Ay, Marco! ¿Para qué