POV: Helena
El silencio del Palazzo Moretti no era paz; era el ruido sordo de los cimientos reparándose. Después de dejar a Franco en el estudio, caminé hacia la suite, sintiendo que mis piernas apenas me sostenían. No por agotamiento físico, sino por la brutalidad de su confesión.
Me necesitaba para rellenar el vacío que dejó la 'muerte' de mi hermana.
La frase resonó en mi mente como una sentencia. Me había tomado por una sombra, una reliquia, una pieza de repuesto en el dolor de su obsesión.