POV: Franco
El aire dentro del búnker me golpeó como un puño de acero, denso y cargado de terror. No por mi vida; eso era secundario. Era por el pánico que proyectaban Helena y la niñera, Sofía.
Elisa estaba en el regazo de Sofía, dibujando en el polvo. La niña, ajena al infierno exterior, era la calma en el centro de mi huracán.
Luego, la pared se deslizó. Helena irrumpió, con el pecho agitado, sus ojos azules más grandes y salvajes que nunca. En sus brazos, sostenía el cofre de madera antigua