POV: Franco
Colgué el teléfono, la conversación con Dante dejándome un sabor a metal en la boca. Serov había violado la única regla no escrita: no tocar a la familia. Y al tocar el suelo de la habitación de Elisa, había tocado mi línea de sangre.
Me acerqué al espejo de mi oficina, pasando una mano por mi cabello. Mi imagen me devolvía un rostro tenso, obsesionado. No era solo la Mafia, la venganza o el poder. Era la niña. Era Helena.
Ella cree que el control es mi única motivación. Se equivoca