Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de desayunar, efectivamente Harold nos llevó a una tienda pequeña para escoger una prenda de vestir cada una, con la mirada penetrante de la vendedora dando asco como nos encontrábamos; me dieron ganas de golpearla, pero le debía gratitud a nuestro salvador entonces me controlo. Al final, decidí ponerme un vestido rojo más abajo de las rodillas con unas zapatillas y un saco de lana, por el lado de Angie se colocó un pantaló







