No podía creer que mi padre había dañado un buen momento, sólo por hablarme de Sirena y la oficina. Estaba cansando de la misma conversación una y otra vez como si creyera que iba a faltar a mi palabra, donde no sería así estuviera enamorado de otra persona pensé mientras miraba hacia la ventana cerrada, queriendo abrirla para al menos admirar su belleza, pero mi padre carraspeó llamando nuevamente mi atención.
— ¿Que te tiene tan pensativo? estoy empezando a pensar que escogí mal — Manifestó s