Poco después de que mi querida Olesia se marchara comenzó una terrible lluvia, era un aguacero sin precedentes, la tormenta causaba que el edificio entero se sacudiera violentamente, casi como si el mismísimo diluvio estuviera intentando cubrir la tierra con agua, gracias al cielo esto no era así, pero la intensidad me pareció algo casi diabólico, no podía dejar de pensar en las personas que no poseen casa y en lo desprotegidas que se encuentran.
Mientras me quedaba viendo fijamente al techo j