El fénix es la analogía más valiosa que se puede percibir en la vida, es el ejemplo perfecto de cómo podemos levantarnos tantas veces como queramos, solo movidos por la fuerte convicción del individuo. Es a lo que nos podemos aferrar cuando creemos que todo está perdido a la certeza de que, así como lo conseguimos una vez, lo tendremos nuevamente.
Tras despertarnos por la mañana pude ver en los ojos de mi madre una convicción renovada, una señal de que su voluntad se mantenía intacta, tristemen