Aquella hermosa princesa estaba recostada en la cama de forma provocativa, con ojos grandes llenos de deseo, los cuales removían en mi un instinto primitivo, mismo que me gustaba liberar en el momento en que yacía a su lado. No se necesitan dos chicas cuando tienes una que te complace por completo, solo eso es más que suficiente, podía dar mi furtiva relación con Jordania como perdida, pero mientras me sumergiera siempre entre las curvas de Sonia, no la extrañaría ni siquiera un poco.
Horas