Pensé que podría soportar sus comentarios, pero estos se volvieron incesantes, hasta un punto en el que la conexión entre mi abuelo y el mundo había desaparecido por completo, entro en un bucle donde solo existían las groserías. Era algo absurdo, si bien es cierto que la vida nos golpeó fuerte teníamos todas las posibilidades de nuestro lado para alzarnos de nuevo. Sin embargo, por más que se lo hacía saber esta volvía de nuevo con su retahíla.
No estaba acostumbrado en lo absoluto a lidiar con