Llegué presuroso a la sala grande, todos los presentes me vieron extrañados cuando atravesé la misma a zancadas largas, me quedaban solamente dos minutos para vencer el tiempo de mi auxiliar de almuerzo, coloqué el auricular en mi oído y activé el Britune, programa que utilizaba porque me gustaba más que Celumark, reposé en el asiento logrando conectarme justo a tiempo.
—Cielos, eres sin duda un chico muy trabajador —Carcajeó la analista, quien estaba disfrutando de un delicioso tostón —¿Quiere