(…) Unas horas más tarde / Centro Comercial Logias
Las ansias se habían apoderado de mi cuerpo, no podía dejar de pensar en Jordania y sus hermosas curvas, baje las escaleras para saltarme la cola del transporte, llegando tan pronto que el señor en cuestión aun no aparecía, contemple el cielo y me di cuenta que pese a la hora todavía no era de noche. El sol moría lentamente en el horizonte, oculto entre las montañas que rodeaban nuestra zona de trabajo.
—¡Liam! —Exclamó Franco desde mi espalda,