Carrasco se movió antes de que terminaran las dos semanas.
No de manera obvia. Lo que se movió fue el dinero: una transferencia desde una cuenta de la organización de Alejandro hacia un receptor externo que no estaba en ningún registro autorizado. Pequeña en términos absolutos. Suficientemente pequeña para que el sistema automático no la marcara.
Pero el sistema que yo había diseñado no era automático.
Lo detecté un miércoles a las once de la noche cuando estaba revisando los registros del día.