Diseñé el sistema en cuatro días.
Era más sofisticado que el anterior, porque esta vez no buscaba a alguien que filtraba hacia afuera sino a alguien que construía hacia adentro. La diferencia era técnica pero importante: un filtrador deja rastros en los canales de salida. Alguien que construye una posición de poder alternativa deja rastros en los canales de decisión, en quién habla con quién, en qué se consulta y qué no.
Usé los registros de comunicaciones internas que Alejandro me dio acceso.