Defendí el proyecto de fin de carrera el catorce de febrero.
No fue intencional que fuera ese día. Fue el hueco disponible en el calendario del tribunal y yo lo cogí sin pensar en la fecha. Adrián lo notó cuando se lo dije.
—El catorce de febrero —dijo.
—¿Qué pasa con el catorce de febrero? —dije, y luego lo entendí—. Ah.
—Ah —confirmó.
—¿Tienes algún comentario al respecto? —dije.
—Ninguno —dijo—. Excepto que vas a estar brillante y que voy a estar en el pasillo esperando.
—¿En el pasillo?
—No