El primero de enero amaneció con lluvia y con un mensaje de Helena Voss.
No esperaba ese nombre en el teléfono de Adrián ese día. Pero ahí estaba, a las nueve de la mañana, con un mensaje breve que Adrián me leyó en voz alta desde el otro lado de la cama con la voz de quien todavía está procesando lo que acaba de leer:
—Dice que los inversores que se retiraron de las operaciones de Ernesto están interesados en explorar oportunidades legítimas en la región. Y que si la Corporación Valente tiene