Adrián fue a verlo solo.
Me lo dijo la mañana siguiente, cuando yo estaba en el despacho y él se estaba poniendo la chaqueta con la expresión de quien ya ha decidido algo y no está buscando validación sino simplemente comunicando.
—¿Solo? —dije.
—Solo —dijo.
—¿Por qué?
—Porque lo que hay que decir entre Ernesto y yo no requiere testigos —dijo—. Y porque si traigo a alguien, la conversación cambia de forma.
Lo miré durante un momento.
—¿Estarás bien?
—Sí —dijo.
—¿Me llamas cuando termin