Pasé los siguientes cuatro días aprendiendo.
No era el tipo de aprendizaje que había conocido en la universidad, con clases y apuntes y la estructura tranquilizadora de los exámenes. Era el tipo de aprendizaje que se hace cuando el error tiene consecuencias reales y el margen para equivocarse es pequeño y se reduce cada día.
Adrián era un profesor extraño. No paciente exactamente, pero sí preciso. Cuando explicaba algo, lo explicaba una vez con toda la claridad necesaria y luego esperaba. Si pr