Capítulo 69. Nuevos comienzos
Leiah empujó con fuerza la puerta del pequeño departamento que acababa de rentar. El chirrido metálico de las bisagras le dio la bienvenida, un sonido áspero, distinto al de la casa en la que había crecido, distinto al eco inmenso de la mansión donde había vivido con Darren. Aquí no había recuerdos ajenos ni voces que la ataran a un pasado que dolía. Solo paredes blancas, desnudas, que parecían mirarla expectantes, pidiéndole que las llenara de vida.
Dejó las cajas sobre el suelo y se quedó de pie en medio de la sala. Era un espacio modesto, con una ventana amplia que dejaba entrar la luz de la tarde. Había elegido ese lugar por instinto, por la calidez con que el sol acariciaba las paredes. El aire olía a pintura reciente y a madera pulida. Por primera vez en mucho tiempo, sintió que tenía la oportunidad de empezar de nuevo.
Caminó despacio, reconociendo cada rincón. La cocina pequeña, con azulejos color crema; la habitación sencilla, apenas suficiente para una cama y un escritorio;