Capítulo 64. La noche equivocada
La lluvia había cesado, pero París seguía oliendo a humedad y a promesa. Darren y Leiah regresaron juntos al hotel, empapados aún por las horas que habían pasado caminando sin rumbo. Ninguno de los dos quería despedirse. Ninguno quería enfrentar lo evidente: que lo que estaban viviendo era un instante prestado, un destello de felicidad robada al tiempo.
Cuando la puerta de la habitación se cerró tras ellos, un silencio cargado de electricidad los envolvió. Leiah dejó su bolso sobre el sofá, evi