Capítulo 26. La mentirosa
Darren estaba alterado, no podía quitar de su cabeza la imagen de lo que encontró al entrar a la mansión. Las manos de ese imbécil acariciándole las piernas, metiéndose por debajo de la falda como si tuviera algún derecho sobre ella. El rostro de ella petrificado, pero sin rebelarse con la violencia que él esperaba. Ella solo intentaba apartarlo con movimientos lentos, apagados. Como si ya hubiera perdido la fuerza para resistir.
El estómago se le revolvió.
Tuvo que contenerse con todas sus fue