No pasó mucho tiempo.
Ni siquiera hizo falta una reunión formal.
El cambio ya estaba ahí… creciendo entre ellos, filtrándose en conversaciones a media voz, en miradas esquivas, en silencios que antes no existían. La manada, que siempre se había movido como una sola entidad, ahora parecía fracturarse en pequeñas grietas invisibles que se abrían con cada hora que pasaba.
Y Lía… era el centro de todo.
No porque quisiera serlo.
Sino porque ya no podía evitarlo.
El aire esa mañana era di