Jack Parte lX.
Al día siguiente me emborraché.
Sí, no estaba muy orgulloso de mí mismo, pero tenía que desquitar la frustración de alguna forma. Y como no podía salir y golpear a nadie sin empezar una guerra… el vino era la segunda mejor opción.
Así fue como mi padre me encontró gimiendo en una de las bodegas del castillo.
Suspiró al verme tirado entre barriles, con una botella en la mano y otra a medio camino de mi boca.
—¿De verdad, hijo mío?
Lo miré como pude, porque en ese momento juraría que tenía tres p