Capítulo 60.
No había ropa masculina en mi habitación, por supuesto. Desde que me mudé de mi antigua habitación —esa llena de uniformes de guardias— tuve que robar un par de prendas de mi primo, que seguramente ni notaría su ausencia.
Revisé que la ropa siguiera detrás del vestidor y suspiré.
La llegada de Jack había sido una sorpresa. Mantenerme en paz con mis sentimientos me había costado trabajo, aunque nada que no se arreglara con un par de cuchillos y un gran bistec.
Mi plan al venir aquí no era no