Capítulo 45.
El gran salón estaba iluminado con cientos de lámparas de aceite y candelabros colgantes. El techo alto, decorado con tapices bordados, parecía brillar con la misma intensidad que las joyas sobre los cuellos de las hembras nobles que se aglomeraban en el lugar. Risas, música y el sonido de copas chocando llenaban el aire cargado de perfumes caros y conversaciones a medias.
Las trompetas anunciaron la llegada del rey. Todos los presentes giraron hacia la entrada principal, donde las puertas se