Capítulo 43.
El aire de la mañana era bastante frío.
Hacía meses que no me levantaba tan temprano para recoger flores y adornar las habitaciones de mis hermanos.
Ambos me recibieron con sonoros ronquidos, pero no importaba: extrañaba dejarles esos pequeños obsequios que les hacían sonreír.
Los había extrañado.
Después de dejar mi segundo ramo en la habitación de Erick, me dirigí a la oficina de mi tío.
Entré sin tocar y esquivé a un Alfa molesto para sentarme directamente sobre las piernas de mi tío.
Tomé u