Capítulo 42.
—¡Hale! ¡Erick! —la voz me salió rota y feliz al mismo tiempo—. ¿Dónde están los demás?
La alegría en sus rostros titubeó solo un par de segundos. Apenas perceptible para cualquiera que no hubiera crecido con ellos.
Fue Hale quien habló primero.
—Poco después de que partieras, tuvimos un gran problema diplomático.
—Grande —secundó Erick—. Tanto que se necesitó de todos nosotros para resolverlo. Para cuando la carta de Troy llegó a nuestras costas, tuvimos que sacar una pajita para ver quién ven