Especial Cap. 21
Como en cualquier otro cine, entregaron sus entradas a una acomodadora. Otra los guió hasta el sofá de la primera fila. Había cojines suaves y mantas esperándolos.
—Por favor, señor Alexander y señorita Livia, disfruten la película. Si necesitan algo, no duden en avisarnos.
—Sí, gracias —respondió Livia. Damian se limitó a hacer un gesto con la mano, y la empleada se inclinó antes de retirarse a una distancia prudente.
Asomándose por encima del respaldo, Livia notó que parte del personal aún or