XLVIII Viaje
Balardia, palacio real

De todas las palabras que podían ser dichas, las promesas de amor incumplidas resultaban ser las más nefastas.

Con su cuerpo por completo restablecido, Akal había manifestado su voluntad, que ahora sería capaz de llevar a cabo.

Desde un balcón en lo alto de una torre, Eris observaba a los siervos preparar los caballos en los que él y Umak dejarían Balardia.

—Me ha hecho jurarle que no dejaré el palacio para ir a Luthia ni a ninguna otra parte —contó ella—. Le teme a algo, lo sé, pero no ha querido decirme de qué se trata. Tanto misterio solo me intranquiliza. ¿Cómo podré protegerme si desconozco la amenaza? Y ahora se va, cuando más deseo que se quede.

¿Qué era lo que Akal quería?

La respuesta que él le dio jamás en la vida ella la habría imaginado.

«Quiero desposarte, Eris. Quiero hacerte mi esposa».

Ella estuvo a punto de llorar de alegría.

Imaginó una gran boda, mucho más hermosa que la que tuvo con Erok, una gran celebración donde ab
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP