Valle del Zazot
Luego de atacar el campamento de Rakum, el grupo de Kaím se instaló en una nueva ubicación y descansó, aguardando el regreso de Tek.
Todavía dormido, el prisionero Tarkut era vigilado por Desz, quien le acarició la mejilla con gentileza antes de abofetearlo. Dos bofetadas bastaron para despertarlo. Desz lo vio sobarse la mejilla, un poco confundido.
—¿Qué estás haciendo aquí? —lo interrogó—. ¿Por qué me seguiste?
—¿En serio lo preguntas? ¿Qué esperabas que hiciera? Te vas sin