Balardia, palacio real
A cada paso que daba, Eris recordaba el rumbo de su vida desde que bajara de aquella montaña, helada hasta los huesos, y se coronara como campeona en el Qunt’ Al Er. Una nueva vida inició aquel día, y no había escatimado en esfuerzos para vivirla lo mejor que podía. Amaba a Akal, pero no permitiría que ni él ni nadie volviera a torcer su destino.
Abrió la puerta y entró al salón donde él y su invitado hablaban. Los hombres se pusieron de pie para recibirla luego de que