Sofía
No esperé el horario.
Clara había dicho que llegaría por la mañana, pero cuando desperté, la casa ya se estaba moviendo sin mí. Me vestí con la ropa que me dieron. Me quedaba perfecta de hombros, cintura y dobladillo. Eso me inquietaba más que la puerta cerrada. El hecho de que alguien hubiera anticipado mi presencia física con tanta precisión clínica incluso antes de que firmara mi contrato.
Salí al pasillo.
Era una galería de puertas idénticas, silenciosas y sin marcar. Elegí una direcc