Nicole abrió enormemente los ojos ante la desfachatez de ese hombre, lo empujó, después se levantó rápidamente.
—Bruno tenía la capacidad de sacarla de sus casillas muy fácilmente.
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—Déjate de juegos, intentaba despertar a Santi para darle el medicamento, se movió bruscamente y he perdido el equilibrio.
—Está bien, pero no te enojes —Dijo alzando ambas manos en señal de rendición, no podía evitar reír, se divertía al ver como ella se sonrojaba fácilmente.
—Yo creo que ya es hora de que te marc