Horas después el médico salió del quirófano, todos se acercaron para ver que noticias tenía, por su cara imaginaron que nada bueno pasaba.
—¿Cómo está mi hijo? —Preguntó desesperada Rina, algo dentro de su corazón le indicaba que las cosas no estaban nada bien, sentía una presión muy fuerte en su pecho.
—Logramos estabilizarlo, desgraciadamente las balas no presentaban orificio de salida, por lo que tuvimos que extraerlas, órganos internos se han visto comprometido, así que solo queda esperar l