Más tarde los hombres salieron en busca de Sergio, en la casa solo quedaron Emma, Nicole, Rina y Mara, cuidadas por los guardaespaldas, por la noche, Nicole descansaba en su habitación, su teléfono empezó a sonar, era un número desconocido, agradeció estar sola en ese momento, ya sabía de quien se trataba.
—Aló.
—Vaya, atiendes rápido mis llamadas palomita, ¿ya estas en Milán?
—Sí. —Contestó débilmente.
—Jajaja ya lo sé, están en la casa de mi hijo, que obvios han sido.
Nicole sintió escalofrío