Gabriella asintió, pensativa. Una luz perversa y gélida brilló en sus ojos. Apretó los dientes y dijo, palabra por palabra:
—Vaya con Paolo. No me esperaba una jugada tan sucia. ¿Usar al clan Siracusa para enfrentarse a mí?
Apretó con fuerza las manos sudorosas, sintiendo un nudo en el estómago. El clan Siracusa era una organización criminal temida en todo el mundo. Sus sicarios y agentes eran los mejores, con miembros en cada rincón del planeta. Sus negocios incluían el tráfico de drogas, arma