—¿Tú… no notaste que Susan se comporta de manera diferente contigo? —preguntó Cristina con cautela, manteniéndose de espaldas a él.
—Ah… sí, lo noté —respondió Paolo sin pensarlo dos veces, con un tono tan ligero como el aleteo de una libélula sobre el agua.
—¿En qué es diferente? —cuestionó ella.
—¿Y yo cómo voy a saber? ¿No fuiste tú la que dijo que se comportaba distinto? ¿Por qué ahora me preguntas a mí? Mujeres… —se frotó la frente con resignación, mientras la mano que sostenía su cintura