En aquel tiempo, Genaro no era más que un muchacho, y la curiosidad dominaba cada fibra de sus sentidos...
Miraba el techo, esperando en silencio, simplemente esperando...
En un abrir y cerrar de ojos, el día se había iluminado por completo. La luz de la mañana entraba por la ventana, derramándose por el suelo.
Era la primera vez que anhelaba tanto la salida del sol; su corazón joven y palpitante latía sin descanso.
Pensaba que en cuanto saliera el sol, Susan despertaría, pero ella no daba seña