Los dedos de Cristina temblaban. Estaba nerviosa, con la mirada fija en la pantalla de la computadora.
La interfaz limpia y sencilla en blanco y negro se abrió lentamente ante sus ojos.
Cristina se quedó pasmada observando el programa que acababa de desbloquearse.
¿Qué le pasaba a Paolo? ¿Usar su cumpleaños como contraseña para todo?
Sin embargo, en el fondo se sentía feliz. Tenía esa sensación de mariposas en el estómago, como una adolescente enamorada. Que alguien recordara su cumpleaños siem