Valeria se despertó con el cuerpo pesado y la mente en llamas. Damián ya no estaba en la cama. En su lugar, sobre la almohada, había una nota y un vestido rojo sangre:
"Desayuno a las 8:00.
Usa esto sin nada debajo.
Quiero imaginarte vulnerable durante todo el día.
No me decepciones.
D."
Valeria arrugó la nota y la tiró al suelo. Se duchó con agua fría, dejando que el chorro le aclarara las ideas. Cada gota era un recordatorio: estaba viva. Estaba observando. Y estaba esperando.
Se puso e