Era la segunda vez que Golfo curaba las heridas de Rosseta, pero estaba vez en la fría torre. Con sus manos en el aire hizo su magia en ella, pero antes de eso tenía las esperanzas de que Rosseta lo hiciera por sí sola como la anterior vez y por extraño que pareciera, no volvió a suceder. Quizás Albuz tenía razón y la magia provenía de Golfo.
Al terminar de curar gran parte de su cuerpo, Rosseta empezó a despertar. Sus ojos se abrieron lentamente y su garganta estaba seca, el hada e