Ante los ojos y luz de la luna llena dos hermosas lobas corrían por el bosque. Una era de un pelaje amarillo al igual que sus ojos dorados y la otra era de un pelaje blanco, ojos color plata que por un momento tiraban fuego.
Ambas lobas eran feroces, cada paso que daban provocaran grandes torbellinos. A sus costados corrían los espíritus de cada elemento y junto a ellos Rayas. Grandes animales que parecían guardar y proteger el bosque con cada toque, dejando de tras un pequeño humo de luz que