- Os entrego esto. - dijo Albuz a la viuda. Una elfa de campo con gran vestido azul y un pañuelo en la cabeza para cubrir el polvo mientras limpia. Extendió su mano y le entregó una pequeña bola verde brillante que le daría alimentos cuando ella lo necesite. Su poder era infinito, jamás se acabaría.
- Gracias Amo. - respondió la buena mujer. Todavía llevaba el luto de su esposo, su mirada larga y llena de suspiros. Ni la magia de un Mago podía revertir muerte o el hechizo del eterno sueño. - mi