Wanda estaba enterada de todo lo que estaba pasando en Japón y estaba en su oficina paseándose de un extremo al otro. En algunas ocasiones ella se paraba frente al enorme ventanal que tenía una gran vista de la ciudad, pero la angustia que sentía no le permitía apreciar la belleza del paisaje. Ángel y Amelia se encontrarían en un gran peligro y ella no podía dejar de sentirse culpable, si ella no hubiera ayudado a Amelia a escapar para ese momento los dos estarían a salvo.
Después de que Ángel