Desde fuera, el hospital lucía igual que siempre. La misma actividad frenética, nada fuera de lo común. Solo había algo distinto: el número de guardias de seguridad parecía un poco mayor que de costumbre, aunque no tanto como para atraer la atención del público.
Los rumores ya se habían extendido de boca en boca: la esposa del presidente Alexander, del Grupo Alexander, estaba en la sala de partos.
El piso VVIP estaba cerrado bajo estrictas medidas de seguridad.
Dentro de la sala de partos, todo