Todo dependía de la sinceridad… o de lo que fuera eso. Así fue como Kylie regresó a casa, completamente derrotada.
En su situación actual, esperar sinceridad de aquella joven o del presidente era solo un sueño. Hermoso, sí, pero irreal. Kylie por fin lo aceptó. Después de todo, ella era la única que seguía siendo atormentada por el odio. La que había causado las heridas —esa joven— ya vivía libremente, cantando sin el menor peso en el corazón.
Y así, Kylie decidió hacer las paces con los restos