55/ Era piedad... p2
—¡Ya mátanos de una maldita vez! ¡Joder! —explotó Klein caminando hacia los barrotes y señalando a la chica en amenaza.
—¡Pues vete al maldito infierno! —gritó ella girando su arma hacia su frente. Ahora si le volaría los sesos.
—¡No es lo que piensas, Seyra! —escuchó a Axel levantar su voz de repente y lo miró empujar a su amigo, quien cayó al suelo de culo —. ¡Escúchame! ¡Déjame explicarte! —suplicó, queriendo tener toda la atención de la mujer, pero ella no sabía qué hacer. Miraba a Klein, q