Ya estamos en la última clase, solo faltan unos diez minutos para que termine.
—Bien, eso es todo por hoy —dice el maestro, saliendo del salón.
—Al fin —murmuro, levantándome de la silla. Adeus ríe, y yo no puedo evitar rodar los ojos. A veces no entiendo qué es lo que me hace sentir tan extraña cuando está cerca de mí. Es como si hubiera algo más que la simple amistad o la rivalidad, pero no quiero pensar demasiado en ello.
—Vámonos —le digo mientras salgo del salón, y él sale detrás de mí. Lo