En este mundo , el único amor que realmente conocen es el de mamá. Solo ella los quería de verdad.
En la habitación, Carolina se apoyaba en el pecho de Sebastián con calma.
—No te preocupes, estoy bien. El doctor dijo que ya estoy completamente curada, que ya no tengo nada.
—Ya no te preocupes tanto —dijo Sebastián—. Son niños, no entienden nada. ¿Por qué te lo tomas tan a pecho?
Ella lenvantó la cara para mirarlo.
—Sebastián, segues tratándome con el mismo cariño de siempre. Gracias.
—Es lo nor