Para los niños, Carolina ya no era una desconocida, sino la mala del cuento.
Héctor se sentó y les dijo:
—Yo sigo llamando a Valeria, no se preocupen. Si antes de las ocho no responde, llamaré a la policía, ¿de acuerdo?
Mientras marcaba, preguntó:
—¿La mala mujer es Carolina?
Los niños asintieron al unísono.
—Ella le pegó a Santiago y ni siquiera quiere admitirlo. Pero papá cree que estamos inventando cosas. —dijo Sofía con dolor, preocupándose más por su hermano que por ella misma.
Santiag